¿Quién es Jack el Destripador? Candidatos y sospechosos.

La lista de potenciales sospechosos es muy amplia (supera los 200) y en ella hay nombres muy conocidos desde Lewis Carroll hasta el Duque de Clarence, pasando por Sir William Gull y, por supuesto, Walter R. Sickert.

Todos ellos tienen elementos a favor y en contra, veremos algunos a modo de ejemplos:

El Duque de Clarence era el hijo primogénito de Eduardo, príncipe de Gales y heredero al trono, que posteriormente reinó como Eduardo VII. El joven pasaba la mayor parte de su tiempo dedicado a la caza del ciervo, deporte en el que parece ser era muy diestro, pese a sus aficiones cinegéticas en las que gustaba de descuartizar él mismo a sus presas de caza, era también un joven elegante, y le gustaba frecuentar los prostíbulos de Whitechapel por todos era conocido que el duque sufría una gran inestabilidad emocional lo que lo llevó a ser ingresado en una clínica, murió a los 28 años, en 1892 quizá de sífilis. Contra esta teoría se ha argumentado, y con razón, que el Príncipe Alberto no estaba en Londres en al menos las fechas de dos de los asesinatos, sino en Escocia.

Duque de Clarence
Duque de Clarence

Montague John Druitt, hijo de un cirujano de muy buena familia, era un abogado de 40 años que solo ejercía esta profesión en algunas ocasiones, trabajando como profesor en una escuela privada a partir de 1881 hasta el 19 de noviembre de 1888, que fue despedido. Dos días después desapareció y su cuerpo fue encontrado el 31 de diciembre de 1888 en el Támesis con piedras en los bolsillos, en lo que parecía un suicidio. Al parecer, su madre había sido ingresada en un psiquiátrico poco antes de que él se suicidara, y en su familia había otros antecedentes de enfermos mentales. En la nota de suicidio que encontró su hermano, decía que sentía como poco a poco padecería lo mismo que su madre y que lo mejor para no seguir ensuciando el nombre de su familia era morir. Sin embargo contaba con una buena coartada el día de la muerte de Annie Chapman, que recordamos se había estimado sobre las 5:45 de la mañana. Habría sido muy improbable que Druitt hubiese cometido el crimen, se hubiese cambiado la ropa ensangrentada y hubiese regresado a Blackheath para jugar un partido de críquet, deporte del que era un gran jugador a las 11:30 de la mañana, según demuestran las investigaciones realizadas.

Montague John Druitt
Montague John Druitt

El Doctor Francis Tumblety un falso médico estadounidense, se sabe que estuvo en Inglaterra en 1888, y de hecho fue encarcelado el 7 noviembre por conducta indecente. Se cree que fue liberado antes del 9 de noviembre fecha del asesinato de Mary Kelly y poco después, el 12 de noviembre, fue detenido como sospechoso y dejado de nuevo en libertad el 16 de noviembre, huyendo a Francia el 24 del mismo mes y posteriormente a Estados Unidos. Tenía una colección de úteros, pero su descripción física –era muy alto- no corresponde con los testigos.

Doctor Francis Tumblety
Doctor Francis Tumblety

La escritora y multimillonaria autora de best sellers Patricia Cornwell, aseguró en su libro “Retrato de un Asesino” que el hombre que se ocultaba tras Jack fue el pintor impresionista inglés Walter Richard Sickert.  Lo cierto es que las únicas pruebas que Cornwell tiene en estos momentos contra Sickert son puramente circunstanciales. Por ejemplo: el pintor tenía 28 años cuando Jack el Destripador comenzó a matar y, efectivamente, los estudios demuestran que la mayoría de asesinos en serie llevan a cabo su primer asesinato entre los 25 y los 30 años.

Walter Richard Sickert
Walter Richard Sickert

Tras cometer uno de sus crímenes, el asesino se esfumaba rápidamente, desvaneciéndose sin dejar rastro. Y eso es algo que a Sickert no le habría costado trabajo lograr ya que el artista tenía tres estudios secretos en el East End londinense y una gran fascinación por el disfraz, así como por los bajos fondos londinenses, hechos que ya provocaron en su época alguna habladuría.  Pero, a decir de la escritora, la prueba más contundente de la culpabilidad del pintor se encuentra en sus cuadros. Según la novelista, algunos de los lienzos pintados por Walter Richard Sickert guardan una espeluznante similitud con las imágenes post mortem de las víctimas de Jack el Destripador En 1908, 20 años después de los crímenes, Sickert pintó una serie de cuadros inspirados, según él, en el asesinato de una prostituta en Candem.

“Sickert nunca pintaba nada que no hubiera visto”, argumentaba la novelista. “Y no habría tenido manera de saber el aspecto de aquellas mujeres si él mismo no hubiera estado allí”. Además, tenía un perfil psicológico similar al de muchos criminales: tuvo una infancia difícil y su padre era un hombre abusivo. Y, debido a un problema físico era estéril y tenía una disfunción sexual severa, hechos que podrían encajar con el comportamiento del Destripador, por ejemplo que siempre asesinase a prostitutas y las duras mutilaciones que les infligía, que muestran esa disfunción sexual típica en los mutiladores.”

La teoría de Patricia Cornwell resulta excesiva en base a las escasas pruebas, pero debemos reconocer su esfuerzo. Esta mujer ha sido innovadora al aplicar técnicas modernas a un caso de más de un siglo, pese a la dificultad que ello conlleva ya que muchas pruebas están indudablemente contaminadas. Lo peor para su teoría es que el principal vinculo (ADN mitocondrial y marcas de agua del papel) es entre Sickert y alguna de las cartas…pero ya hemos indicado que la inmensa mayoría de éstas (y en principio ninguna de las estudiadas por Cornwell) no provenían del asesino.

Doctor T. Neill Cream  (1850-1892), médico especializado en abortos. Nacido en Escocia y educado en Londres, ejerció la profesión en Canadá, Chicago e Illinois, EEUU. En 1881 fue hallado responsable de la muerte por envenenamiento con estricnina de varios de sus pacientes de ambos sexos. Fue él mismo quien pidió un examen de los cuerpos ya que no había sospechas de asesinato, en un intento de llamar la atención sobre si mismo. Encarcelado en la Penitenciaría del Estado de Illinois, fue liberado en el 31 de julio de 1891 por  buena conducta. Trasladado a Londres,  reinició sus actividades criminales y se le detuvo. Fue colgado el 15 de noviembre de 1892. Sus últimas palabras según el verdugo fueron  ” Yo soy Jack…”, justo cuando se abría la trampilla. Obviamente, no pudo cometer los crímenes de 1888 si estaba en prisión, pero algunos teorizan con que tenía un doble.

Doctor T. Neill Cream
Doctor T. Neill Cream

James Maybrick (1838-1889), comerciante de algodón en Liverpool, su nombre es uno de los principales sospechosos desde que en 1993, apareció un supuesto diario de Maybrick en los que relataba los crímenes y confesaba ser el destripador. Muchos estudiosos de estos diarios señalan que no aporta datos novedosos, que su origen es más que dudoso y que la tinta no es de la época.

James Maybrick
James Maybrick

Aaron Kosminski es el sospechoso oficial, tras establecerse junto con M. J. Druitt y un médico ruso llamado Ostrog como uno de los tres incluidos en el Memorandum de Sir Melville Macnaghten (Ex-Comisario Adjunto del Departamento de Investigación Criminal de Scotland Yard). Un paciente psicótico, judío de origen polaco, que podría haber sido visto por uno de los testigos del asesinato de Stride o de Eddowes, que posteriormente lo reconoció. Recientemente, ha sido donado al Museo Negro de Scotland Yard, un ejemplar de las memorias del Comisario Adjunto del CID en la época de los asesinatos, Sir Robert Anderson “The Lighter Side of My Official Life”, en el que el Inspector Jefe Donald Swanson había escrito unas notas al margen del apartado en el que éste establecía que el Destripador era un judío polaco…en las notas manuscritas por Swanson se añadía “Kosminsky era el sospechoso”.

Aaron Kosminski
Aaron Kosminski

Robert (Roslyn) D’Onston Stephenson, es el sospechoso relacionado con la hipótesis de los asesinatos rituales y la Magia Negra. Desde que el reportero O’Donnell recogiese dicha idea, lanzada desde el entorno de la Teosofía y Alesteir Crowley, en el llamado Manuscrito O’Donnell en 1958, diversos autores han defendido esta idea. Últimamente sería Ivor Edwards el principal exponente de la línea más heterodoxa de la Ripperología. Cirujano militar,  gran interesado en la magia y el ocultismo, D´Onston tenía cerca de 50 años en la época de los asesinatos. Bebedor y  jugador, su apodo en el juego era “Sudden Death”. Algunos otros datos apoyarían su candidatura.

Robert (Roslyn) D´onston Stephenson
Robert (Roslyn) D´onston Stephenson

Severin Klosovski (alias George Chapman); fue el sospechoso favorito del Inspector Abberline, entre otros policías de la época. Un inmigrante polaco, con estudios de cirugía en su país. Sus características le hacen un buen candidato a ser un psicópata y sabemos que estuvo en la zona en 1888 trabajando como barbero y que después fue un asesino en serie de tres mujeres, sí bien usando un MO tan distinto (envenenamiento) y con sus propias parejas, que resulta difícil asimilarlo al asesino mutilador de desconocidas.  Fue ahorcado en 1903.

Severin Klosovski, alias George Chapman
Severin Klosovski, alias George Chapman

La lista de sospechosos es mucho mayor y no deja de crecer, recientemente se ha editado un nuevo libro, escrito por Wynne Weston-Davies, que propone nuevo autor de los crímenes, el periodista Francis Craig. Aunque los detalles se contienen en el libro “The real Mary Kelly”, su autor dice poder demostrar que Jack The Ripper era este reportero, que habría estado casado con su tía abuela, llamada Elizabeth Weston Davies, pero conocida como Mary Jeanette Kelly. Podría haber conseguido una exhumación de sus restos para confirmar que se trata de su familiar.  

Posible imagen de Francis Craig en el proceso de investigación de Annie Chapman
Posible imagen de Francis Craig en el proceso de investigación de Annie Chapman

Este misterio es tan complejo que si varios de sus expertos nos narran su versión de las terribles hazañas de Jack, no coincidirán, para empezar, en cuantas víctimas tuvo. Otro de los momentos cumbres se producirá cuando al final cada uno señale su sospechoso; para Stewart P. Evans habría sido el doctor Dr. Tumblety, para Paul Begg, quizá fuese Aaron Kosminsky, aunque no se pueda demostrar y, por último, Philip Sugden proponía que fue George Chapman.

Parece claro que la figura del destripador seguirá vigente por mucho tiempo, generando nuevas obras literarias, películas y documentales. Pero, aunque podemos intentar acercarnos a su personalidad real, su identidad sigue a día de hoy tan ignota como en su momento de “gloria”… aunque quizá no por mucho tiempo.

Yours truly,

Leonardo Ende.

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Destripando a Jack

El caso de los asesinatos de Whitechapel -en adelante, el Caso- ocurridos en Londres en 1888 es, probablemente, la serie de crímenes más famosa de la historia. Un buen motivo es que el criminal nunca fue descubierto, el elemento clave de un gran misterio, de una buena historia policiaca… el whodunnit.

Pero, en mi opinión, saber quién es una manera de llegar a conocer porqué lo hizo, y cómo. Eso es lo que ha mantenido vivo el caso hasta hoy. Queremos entender lo que pasó, unos hechos terribles que hoy -casi 130 años después- han alcanzado una dimensión mítica y consolidado a su autor como arquetipo, no sólo del asesino sexual en serie, sino del propio mal (el peor británico de la historia). La perfilación de la mente del asesino y el análisis de su conducta son siempre posibles aunque, al menos por el momento, sólo como hipótesis.

¿Quién es Jack el Destripador?

Las respuestas a dichas preguntas han sido múltiples y variadas desde 1888 hasta hoy. La bibliografía del caso es ya muy abultada y sigue creciendo. Hay aportaciones diversas y autores de todo tipo, desde amas de casa hasta historiadores reputados, el estudio de los crímenes de Whitechapel es un auténtico campo de minas, pura controversia. Un buen ejemplo son los llamados diarios del asesino, atribuidos a James Maybrick, un industrial de Manchester fallecido en 1889.

Alguna propuesta es sencilla y prosaica -en “The Simple Truth”, de Bruce Paley, el amante despechado de una de las víctimas sería el criminal- pero otras desarrollan toda una teoría de la conspiración que involucra al gobierno y la monarquía de la época. Esta última, la llamada Conspiración Real y sus variantes, ha sido una de las explicaciones más fértiles y extendidas popularmente, gracias a películas como “Asesinato por Decreto” -en la que Sherlock Holmes se hace cargo de las investigaciones de los crímenes- o, más recientemente, “Desde el Infierno”, que sustituye al detective de ficción por Frederick Abberline, el inspector al cargo del caso. Ambas se inspiran en la obra “The Final Solution” de Stephen Knight, llevada magistralmente al cómic por Alan Moore y Eddie Campbell en 1991.

Las cinco víctimas llamadas canónicas, generalmente aceptadas, fueron asesinadas en sólo 10 semanas y dentro de una pequeña área del Londres metropolitano, situada en la encrucijada de varios distritos -Whitechapel, Spitalfields, Aldgate- con la propia City de Londres;

Mary Ann Nichols (Polly), el viernes 31 de agosto de 1888.
Annie Chapman, el sábado 8 de septiembre de 1888.
Elizabeth Stride y Catharine Eddowes el domingo 30 de septiembre de 1888 en el llamado “doble evento”.
Mary Jane Kelly, el viernes 9 de noviembre de 1888.

Aunque en cuanto al número de víctimas, coincido con lo que acertadamente planteaba Philip Sugden en su magnífico libro “The Complete History of Jack the Ripper”; en una frase “al menos cuatro, probablemente seis, sólo quizá ocho.”

Iremos por partes. 

La idea de este Blog es volver a revisar el Caso -que estudio de manera intermitente desde hace 20 años- para descubrir lo que esconde en sus múltiples rincones y recovecos. Inicio este proyecto después de unos años alejado del Caso, así que será como volver a empezar. Partiré del análisis de elementos muy concretos para ir componiendo una estructura compleja, teniendo en cuenta -dentro de mis posibilidades- el conocimiento científico actual que nos aportan las Ciencias Forenses y la Criminología.

No soy criminólogo, aunque me interesa mucho esta disciplina y tengo formación en algunas de las Ciencias Forenses. No descarto incorporar referencias y conexiones con las Neurociencias, que me apasionan, como ya ha ocurrido en este primer Post. La idea es hacerlo, en general, usando las Notas y Etiquetas para que no “enreden” con el análisis principal.

Agradeceré cualquier aportación porque mi objetivo en este proyecto es aprender, usando el Caso como punto de partida, al estilo del llamado Aprendizaje Basado en Problemas o basado en Proyectos. Y la idea es hacerlo mientras lo paso -lo pasamos- bien.

Si alguien quiere algunas recomendaciones para empezar con el Caso; además del libro de Philip Sugden al que me he referido más arriba o el de Donald Rumbelow, “The Complete Jack the Ripper”, ambos en inglés, la magnífica edición -con traducción mejorable en mi opinión- de “Cartas desde el Infierno” de Stuart P Evans -autor actual de referencia- y Keith Skinner son opciones excelentes. Más antiguos pero también recomendables y en español, “Jack el Destripador: Recapitulación y veredicto” de Colin Wilson y Robin Odell y “Otoño de Terror” de Tom Cullen. Todos son fácilmente encontrables en la red.

Desaconsejo empezar a leer acerca del Caso con el libro de Patricia Cornwell, “Retrato de un asesino.Jack el Destripador caso cerrado”, a pesar de estar ampliamente difundido y accesible porque -como en otros muchos libros sobre el tema- se centra en defender la causa de su sospechoso (Walter Richard Sickert) y resulta excesivamente sesgado, en mi opinión.

Dos fuentes más, imprescindibles aunque en inglés, la revista electrónica Ripperologist -gratuita vía email- y Casebook.org, principal página web de la Ripperología, con muchísima información y unos activos foros, que recomiendo sólo para muy iniciados o aquellos con una piel bien dura…

Jack(Rag)time** 

Si te apetece asomarte a esta ventana, con amplias vistas, además del criminal conocido como Jack The Ripper, aquí estaremos para tratar -alrededor del Caso y al ritmo que nos permitan nuestras obligaciones- de temas tan diversos como la convulsa sociedad y la floreciente prensa del Londres Victoriano, las nacientes Ciencias Forenses del siglo XIX y su evolución actual, los Masones, el Ocultismo, la Teosofía, Aleister Crowley, el antisemitismo, la temible Ojrana…

Yours truly,
Leonardo Ende